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lunes, 30 de mayo de 2016

"Para venir a lo que no sabes has de ir por donde no sabes" (San Juan de la Cruz)

Subida al Monte Carmelo - San Juan de la Cruz (Libro I, cap. 13, 11) 




Para venir a gustarlo todo
no quieras tener gusto en nada.

Para venir a saberlo todo
no quieras saber algo en nada.

Para venir a poseerlo todo
no quieras poseer algo en nada.

Para venir a serlo todo
no quieras ser algo en nada.

Para venir a lo que no gustas
has de ir por donde no gustas.

Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes.

Para venir a lo que no posees
has de ir por donde no posees.

Para venir a lo que no eres
has de ir por donde no eres.

Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.

Para venir del todo al todo
has de dejarte del todo en todo,
y cuando lo vengas del todo a tener
has de tenerlo sin nada querer.
Porque si quieres tener algo en todo,
no tienes puro en Dios tu tesoro.

En esta desnudez halla el espíritu su descanso: porque no codiciando nada, nada le fatiga hacia arriba, y nada le oprime hacia abajo, porque está en el centro de su humildad; pues que, cuando algo codicia, en eso mismo se fatiga.


lunes, 23 de mayo de 2016

"Soñé que había un tesoro enterrado debajo de un puente..." - Cuento hebreo

de los Cuentos de Rabí Najmán de Breslov

Cierta vez un hombre soñó que había un gran tesoro enterrado bajo un puente en Viena. De modo que viajó hasta Viena y se acercó al puente, pensando qué podía hacer, pues no se animaba a buscar el tesoro durante el día debido a la mucha gente que por allí pasaba.

Un oficial pasó junto a él y le preguntó, "Qué estás haciendo aquí parado tan contemplativo?" El hombre decidió que lo mejor era contarle toda la historia y pedirle su ayuda, esperando que compartiese con él ese tesoro. De modo que le contó toda la historia.

El oficial le dijo, "¡Al judío sólo le importan los sueños! Yo también tuve un sueño y también yo vi un tesoro. Estaba en una pequeña casa, bajo el sótano."

Al ralatar su sueño, el oficial describió con todo detalle la ciudad del hombre y su casa. Este corrió entonces de vuelta a su hogar, cavó debajo del sótano y encontró el tesoro. "Ahora se que siempre tuve el tesoro", se dijo. "Pero necesité viajar hasta Viena para encontrarlo."

Lo mismo es verdad en el servicio al Santo, bendito sea. Cada persona tiene el tesoro pero debe viajar hasta el Tzadik (el hombre Justo / Santo) para encontrarlo.