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jueves, 10 de diciembre de 2015

Dios se ha enamorado de nuestras miserias - Papa Francisco

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Jueves, 10 de diciembre de 2015

En la primera lectura —tomada del libro de Isaías (41,13-20)— acabamos de leer una especie de monólogo del Señor donde se comprende QUE DIOS ELIGIÓ A SU PUEBLO NO PORQUE FUESE GRANDE O PODEROSO, SINO PORQUE ERA EL MÁS PEQUEÑO DE TODOS, EL MÁS MISERABLE DE TODOS.

DIOS SE ENAMORÓ DE ESA MISERIA, SE ENAMORÓ PRECISAMENTE DE ESA PEQUEÑEZ. Y en ese monólogo de Dios con su pueblo, SE VE ESE AMOR, UN AMOR TIERNO, UN AMOR COMO EL DEL PADRE O DE LA MADRE, CUANDO HABLA CON EL HIJO QUE SE DESPIERTA DE NOCHE ASUSTADO POR UN SUEÑO. Y LO TRANQUILIZA: Te agarro de la diestra, no temas, yo mismo te auxilio (Is 41,13). Todos conocemos las caricias de los padres y de las madres cuando los niños están inquietos por un susto: NO TEMAS, YO ESTOY AQUÍ; YO ESTOY  ENAMORADO DE TU PEQUEÑEZ; ME HE ENAMORADO DE TU PEQUEÑEZ, DE TU NADA. INCLUSO: NO TEMAS POR TUS PECADOS, ¡TE QUIERO TANTO!; YO ESTOY AQUÍ PARA PERDONARTE. ESA ES LA MISERICORDIA DE DIOS.

Había un santo que hacía muchas penitencias, pero el Señor siempre le pedía más, hasta que un día le dijo que ya no le quedaba nada más que darle, y Dios le respondió: DAME TUS PECADOS.

EL SEÑOR QUIERE CARGAR SOBRE SÍ NUESTRAS DEBILIDADES, NUESTROS PECADOS, NUESTROS CANSANCIOS. Cuántas veces Jesús nos hace sentir eso y luego: VENID A MÍ TODOS LOS QUE ESTÁIS CANSADOS Y AGOBIADOS, Y YO OS ALIVIARÉ (Mt 11, 28), como leímos en el evangelio de ayer. Yo soy el Señor tu Dios que te tengo de la diestra, no temas pequeño, NO TEMAS. YO TE DARÉ FUERZA. DAME TODO Y YO TE PERDONARÉ, TE DARÉ PAZ. 

Esas son las caricias de Dios, esas son las caricias de nuestro Padre, cuando se expresa con su misericordia. Nosotros nos ponemos tan nerviosos cuando una cosa no va bien, somos impacientes… En cambio Él: Estate tranquilo; HAS METIDO LA PATA, SÍ, PERO QUÉDATE TRANQUILO; NO TEMAS, YO TE PERDONO. Eso es lo que significa lo que hemos repetido en el Salmo: El Señor es clemente y misericordioso (Sal 144).

NOSOTROS SOMOS PEQUEÑOS. ÉL NOS HA DADO TODO. SOLO NOS PIDE NUESTRAS MISERIAS, NUESTRAS PEQUEÑECES, NUESTROS PECADOS, PARA ABRAZARNOS, PARA ACARICIARNOS.

PIDAMOS AL SEÑOR QUE DESPIERTE EN CADA UNO DE NOSOTROS, y en todo el pueblo, LA FE EN ESA PATERNIDAD, EN ESA MISERICORDIA, EN SU CORAZÓN. Y que esa fe en su paternidad y en su misericordia nos haga un poco más misericordiosos con los demás.


miércoles, 26 de agosto de 2015

Jerónimo, ¿Qué me das?


Durante una enfermedad, Jerónimo tuvo una fiebre muy alta. En el delirio se ve frente al trono de Jesucristo. El juez le pregunta quién es, él responde que es un cristiano. Le dicen que miente, pues en realidad es ciceroniano, porque donde está su tesoro también está su corazón. La vivencia lo conmueve tan hondamente que se fortalece en él la necesidad de hacer penitencia y purificarse.


Se cuenta que una noche de Navidad, después de que los fieles se fueron de la gruta de Belén, el santo se quedó allí solo rezando y le pareció que el Niño Jesús le decía: 

- "Jerónimo ¿qué me vas a regalar en mi cumpleaños?". 

Él respondió:

- "Señor te regalo mi salud, mi fama, mi honor, para que dispongas de todo como mejor te parezca".

El Niño Jesús añadió:

- "¿Y ya no me regalas nada más?". 

Oh mi amado Salvador, exclamó el anciano, por Ti repartí ya mis bienes entre los pobres. Por Ti he dedicado mi tiempo a estudiar las Sagradas Escrituras... ¿qué más te puedo regalar? Si quisieras, te daría mi cuerpo para que lo quemaras en una hoguera y así poder desgastarme todo por Ti".

El Divino Niño le dijo:

- "Jerónimo, regálame tus pecados para perdonártelos".

El santo al oír esto se echó a llorar de emoción y exclamaba:

- "¡Loco tienes que estar de amor, cuando me pides esto!". 

domingo, 9 de agosto de 2015

Tristeza según Dios o según el mundo

San Francisco de Sales - Introducción a la vida devota

"La tristeza que es según Dios,
produce una penitencia o enmienda constante para la salvación;
la tristeza del mundo causa la muerte" (2 Cor 7, 10).

Así pues, la tristeza puede ser buena o mala, según los efectos que cause en nosotros.

Es verdad que causa más efectos malos que buenos, pues éstos son dos:
- misericordia y penitencia;

mientras que los malos son seis:
- congoja, pereza, indignación, celos, envidia e impaciencia.

Esto hizo decir al Sabio: "A muchos mató la tristeza y no hay utilidad en ella (Ecles 30, 25), pues para dos arroyos buenos que nacen del manantial de la tristeza, nacen seis malos”

La tristeza mala turba el alma,
la llena de inquietud,
le ocasiona temores desordenados,
causa disgusto en la oración,
aturde y debilita la cabeza,
deja el alma sin consejo, sin resolución, sin juicio y sin ánimo,
y agosta las fuerzas;
en una palabra, es como un invierno riguroso que marchita toda la hermosura de la tierra y aletarga a todos los animales,
porque la tristeza quita suavidad al alma y la deja como paralítica y privada de todas sus facultades"

https://www.facebook.com/lumensemitismeis/posts/504289463071224