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martes, 14 de junio de 2016

"Superbia abscondita Luxuria manifesta" San Agustín

"Audi Filia - Cap 12 - Humildad, principio de castidad" - San Juan de Ávila:


"Y este mal de soberbia es tan malo de conocer, y por eso mucho de temer, que algunas veces lo tiene el hombre metido tan en lo secreto de su corazón que él mismo no lo entiende.


Testigo es de esto san Pedro (cf. Jn 13,36-38; Mc 14,29-31), y otros muchos, que estando agradados y confiados de sí pensaban que lo estaban de Dios; el cual, con su infinita sabiduría, ve la enfermedad de ellos, y con su misericordia, junta con su justicia, los cura y sana, con darles a entender, aunque a costa suya, que estaban mal agradados y mal confiados de sí mismos, pues se ven tan miserablemente caídos. Y aunque la caída es costosa, no es tan peligrosa como el secreto mal de soberbia en que estaban; porque no le entendiendo, no le buscaran remedio, y así se perdieran; y entendiendo su mal con la caída, y humillados delante la misericordia de Dios, alcanzan remedio de él para entrambos males. 

Y por esto dijo san Augustín que «corrige Dios la secreta soberbia con manifiesta lujuria», porque el segundo mal (lujuria) es manifiesto a quien lo comete, y por allí viene a entender el otro mal (soberbia) que secreto tenía".


lunes, 30 de mayo de 2016

"Para venir a lo que no sabes has de ir por donde no sabes" (San Juan de la Cruz)

Subida al Monte Carmelo - San Juan de la Cruz (Libro I, cap. 13, 11) 




Para venir a gustarlo todo
no quieras tener gusto en nada.

Para venir a saberlo todo
no quieras saber algo en nada.

Para venir a poseerlo todo
no quieras poseer algo en nada.

Para venir a serlo todo
no quieras ser algo en nada.

Para venir a lo que no gustas
has de ir por donde no gustas.

Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes.

Para venir a lo que no posees
has de ir por donde no posees.

Para venir a lo que no eres
has de ir por donde no eres.

Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.

Para venir del todo al todo
has de dejarte del todo en todo,
y cuando lo vengas del todo a tener
has de tenerlo sin nada querer.
Porque si quieres tener algo en todo,
no tienes puro en Dios tu tesoro.

En esta desnudez halla el espíritu su descanso: porque no codiciando nada, nada le fatiga hacia arriba, y nada le oprime hacia abajo, porque está en el centro de su humildad; pues que, cuando algo codicia, en eso mismo se fatiga.